05 ene 2018
Memoria
Señalización del cementerio General Lavalle en donde se inhumaron como NN los cuerpos de los “vuelos de la muerte” durante la última dictadura militar.
El vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Salvador, arribó a la ciudad por el mediodía y se reunió en el municipio con el intendente, José Rodríguez Ponte, el presidente del Archivo Nacional de la Memoria, Gustavo Peters Castro e integrantes que conformaron los basamentos del evento.
Luego se dirigieron hasta las inmediaciones de la necrópolis local en donde se realizó el acto principal, el cual, contó con la presencia de los alumnnos del colegio secundario Manuel Belgrano, quienes idearon la iniciativa luego de su participación en el encuentro Jóvenes y Memoria que impulsa la Comisión Provincial por la Memoria.
En el inicio los funcionarios, docentes y alumnos descubrieron juntos la placa negra y de letras blancas que se dispuso a la entrada del cementerio; la misma señala la inhumación de cuerpos bajo las siglas NN de víctimas de los “vuelos de la muerte” durante el último terrorismo de Estado perpetrado entre los años 1976 y 1983. “A 41 años del golpe cívico militar, los crímenes de lesa humanidad no prescriben. Por eso están siendo juzgados”, indica la señalización en mayúsculas sobre el final.
“Estamos seguros que con generaciones como la de ustedes la democracia esta garantizada para siempre”, indicó Salvador a los alumnos presentes, y luego añadió: “sin duda que la verdad, la memoria y la justicia va a ser un estandarte de la Argentina”.
Por otro lado, sostuvo la necesidad de acompañar el acto tras su función como secretario de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). Al respecto recordó la importancia de la investigación que llevó adelante el organismo junto a representantes independientes de la religión, la cultura y la ciencia.
“En la democracia naciente de aquellos años hubo una visión distinta que partió sobre la base de que no se podría hablar nunca de una democracia duradera con la claudicación ética y moral que hubiese significado no investigar por los derechos humanos violados anteriormente, ese fue el desafío”, consignó.
El presidente de la Cámara Alta expresó que “fue un trabajo arduo en el que el resultado fue producto de testimonios y declaraciones desgarradores, visitas a centros clandestinos de detención por la fuerza y, por supuesto, del acompañamiento de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que recorrieron palmo a palmo el país para exigir que se sepa lo que había ocurrido”.
“La condena fue tal que dividió a aquellos de los que estábamos en defensa de la vida, la paz y la justicia”, subrayó Salvador a lo que luego concluyó: “Por eso lo que se trata con estos sitios de memoria es que nunca más se vuelvan a repetir aquellos tiempos tan trágicos que ha vivido la nación”.